Los cuidados básicos del caballo comprenden la alimentación y el agua, el espacio donde vive y con quién, la limpieza del caballo, el cuidado de los cascos y el ejercicio.

 

Alimentación y agua

El alimento básico del caballo es la hierba fresca o en su defecto el heno. Un caballo en libertad pasa alrededor de 16 horas pastando y su sistema digestivo está preparado para una ingestión lenta y continua de alimento. Por lo tanto, lo mejor para nuestro caballo es pastar cuantas más horas mejor. Si las circunstancias no lo permiten, debería de comer varias raciones de heno durante el día, como mínimo 3 veces al día. La mayoría de los caballos de tiempo de libre no necesitan comer pienso y se mantienen en buen estado a base de heno. Para asegurar un aporte adecuado de vitaminas y minerales se puede elegir suministrar una cantidad pequeña de pienso o suplementos. También hay caballos que por su constitución, edad o situación particular necesitan comer pienso y es importante observar el estado general de ellos para evaluar sus necesidades y adaptar la comida. Un caballo debería de comer un 2% de su peso en comida, es decir un animal de 500kg necesita 10kg de comida al día.  Además, necesitan acceso libre a agua que beben en abundancia. Un caballo bebe entre 20-60l de agua al día, dependiendo de las circunstancias meteorológicas y del ejercicio que haga.

 

El espacio donde vive y con quién

Los caballos en la naturaleza viven en manada y se mueven continuamente, buscando pasto y agua. Por consecuencia, si queremos ofrecerles una vida lo más natural posible, un caballo debería vivir en grupo en un espacio (muy) grande. Dado que esto no siempre es posible, le ofrecemos el mayor espacio que es posible y siempre acompañado de congéneres. Los caballos son seres sociales que necesitan interactuar entre ellos y un caballo no debería de vivir nunca solo. Si por alguna razón no se quiere juntar los caballos en un grupo, por lo menos deben de tener contacto visual y la posibilidad de conectar con otros por encima de las vallas. El lugar también debería de tener uno o varios refugios por si se quieren guardar de lluvia, viento o nieve, o de las moscas en el verano. La limpieza del espacio se efectúa diariamente.

 

La limpieza de los caballos

La limpieza del caballo es un momento para relacionarse con él y evaluar su estado de salud y de ánimo. Normalmente cuando se saca un caballo para montar o para hacer cualquier otra cosa, lo primero que hacemos es limpiarle. Esto nos permite repasar el cuerpo entero para ver si tiene alguna herida que necesite ser tratada. Además, podemos notar si el caballo está de buen ánimo o si de alguna manera le notamos raro, en cuyo caso podemos investigar si le pasa algo. La mayoría de los caballos disfruta de ser acicalado y es un momento tranquilo que comparten el caballo y el humano.

 

El cuidado de los cascos (sin herradura)

Los cascos son de un tejido parecido a nuestras uñas, es decir el casco crece y se desgasta al andar. Idealmente hay un equilibrio entre lo que crece y lo que desgasta, pero normalmente se necesita recortar el casco y darle forma aproximadamente cada 6-8 semanas. Cuanto más se mueve y anda por terreno variado el caballo, mayor es la salud de su casco. Un casco mal cuidado tiene un impacto negativo en la salud y el bienestar general del caballo.

 

El ejercicio

En libertad, se calcula que los caballos andan alrededor de 18km al día. El caballo es un animal que necesita movimiento, por lo cual es beneficioso moverlo lo más posible. Cuanto más pequeño su corral o prado, más ejercicio necesitará fuera de él. Podemos montarle o podemos ir a andar con él, a gusto del propietario.